Es posible consumir series y películas feministas

A ver si os suena de qué hablo. Por un lado, desde autobuses, marquesinas y en los medios nos venden como feminista una serie en la que las protagonistas sí, son mujeres. Sí, son fuertes. Sí, se apoyan entre ellas (eso que llamamos sororidad), pero… ¿cuál es el hilo conductor en las tramas, su progreso en el mundo laboral o el amor romántico? Por otro lado, tenemos un thriller de estreno en el que la vida de “un hombre de negocios felizmente casado se trunca tras conocer a una misteriosa pasajera en el tren”. ¿Alguien es capaz de encontrar algún tópico? Ahora que tenemos a nuestro alcance una cantidad enorme de contenido en plataformas de streaming, ¿por qué conformarnos con lo mainstream? Hay alternativas. 

Confieso que he disfrutado mucho en la fase de documentación para este artículo (tenía excusa para ver series #todoelrato) y hasta he tenido alguna revelación, que la generación de los 90 compartirá conmigo, seguro: Pepper Ann. ¿Os acordáis de ella? La adolescente pelirroja, dormilona, mandona y gritona cuyo objetivo era ser la chica más guay del instituto pero que, a diferencia de las personajas de otras series y películas para adolescentes, no cambiaba su manera de ser para encajar. Su madre, soltera, trabajadora y feminista declarada las educaba a ella y a su hermana con independencia de los roles de género, haciendo hincapié en la importancia de la aceptación personal. Además, casi todo el equipo es femenino, todo un logro en su época. Ojalá la encuentre, porque necesito volver a verla.

Hablaré más de series que de películas, soy adicta. Adicta nivel si empiezo una, muy mala tiene que ser para que no termine al menos esa temporada. Para que os hagáis una idea, me cargué enterita Perdidos (Lost) años después de su estreno, aún sabiendo que había ido degenerando por momentos. Orange Is The New Black y Girls fueron mi primera aproximación a las series que superan el test de Bechdel (y otros). Divertidas y dramáticas a la vez, recomendables. Si ya las habéis visto y creéis que el personaje de Lena Dunham no es para tanto, buscad ya Broad City. Ilana Wexler es lo que vuestros familiares llamarían ‘una mala influencia’. Nola Darling y Dear White People son de esas series ligeras que puedes ver a la hora de comer, pero con un trasfondo complejo y transversal. Espero que no sea necesario recomiendar The Handmaid’s Tale, pero sí que os diré que leáis la novela de Margaret Atwood en la que está basada. De la escritora canadiense también es Alias Grace, que aún tengo a mitad pero promete.

Y en la categoría de falso documental, las ganadoras son… Leslie Knope y Selina Meyer, las protagonistas de Parks and Recreation y Veep, respectivamente. Sus personajes, mujeres en puestos de responsabilidad, perfeccionistas, dramáticas y amantes de la política les han valido multitud de premios. Julia Louis-Dreyfus ha ganado el Emmy a mejor protagonista de comedia seis ediciones seguidas.

Vamos a reconocerlo, aunque duela. A todas las aquí presentes nos han dicho alguna vez eso de “no pienso ver esa serie/peli. ¡Es de chicas! Y nos hemos tenido que buscar otra compañía o quedarnos sin ver la susodicha. Pero como dice María Jiménez… ¡Se acabó! Vamos a reapropiarnos de la expresión “de chicas”, no por el público potencial, sino por las personas que la han hecho posible. ¡Queremos más series y películas de mujeres para todo el mundo!

*Netflix también tiene en su sección de documentales algunos sobre feminismos. De nada por toda la publicidad gratuita.

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