Una imagen vale más que mil palabras: el feminismo ilustrado

“Una imagen vale más que mil palabras”. Sí, suena tópico, pero en la era digital en la que consumimos contenido a velocidad de scroll la ilustración vive sus mejores momentos gracias a ilustradoras que comparten su trabajo con nosotras a través de las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos. Con ellas nos reímos y reflexionamos sobre cómo hacer de este un mundo algo mejor.

En Nosotras reímos, nosotras decidimos, Raquel Riba nos explica cómo dio a luz a Lola Vendetta tras pasar unos días trabajando como azafata de eventos en los que reflexionó sobre el papel de la mujer, cómo el hecho de estar de pie no haciendo nada más que saludar a los asistentes es una demostración de poder del empresario de turno. “Lola nació para expresar aquellas situaciones cotidianas que, desafortunadamente, provoca el machismo”. Una de ellas, el catcalling. “Tenemos que ser conscientes de que eso que te pasa a ti por la calle no es que tengas mala suerte y te hayas cruzado con más capullos que el resto de mujeres, sino que es una plaga”. El alter ego de Raquel acaba las situaciones de una manera un tanto sádica, esa que se nos pasa por la cabeza cuando sufrimos una agresión, pero que no llevamos a cabo.

Otras autoras, como Quan Zhou Wu, Zorras y brujas o Agustina Guerrero abordan además conceptos como la doble opresión de la racialización o de la homosexualidad, bisexualidad, transexualidad o las identidades queer y el autocuidado. Feminista Ilustrada y 365mujeresilustradas hacen divulgación con viñetas como la de las diferencias entre feminismo e igualismo, o los retratos de mujeres sobre otras mujeres olvidadas o apartadas de los focos en sus campos de trabajo. La teoría es que no todo el mundo ha leído o leerá a Virginia Woolf, Simone de Beauvoir o Beatriz Preciado pero, en algún momento, todas hemos leído cómics. Es una herramienta con el poder de trascender la barrera de la élite intelectual que en algunos momentos tuvo el feminismo.

También superó la barrera de la novela gráfica Persépolis, la historia autobiográfica de Marjane Satrapi que se convirtió en una película animada hace una década, pero aún se mantiene actualidad. Viaja por las diferentes etapas de su vida, de cómo creció en un régimen fundamentalista islámico que la acabaría llevando a abandonar su país.

Paralelo al crecimiento de Instagram, además de al personaje, conocemos a quienes le dan vida a través de sus stories. Son mujeres como nosotras, imperfectas, que graban vídeos en el salón de su casa, en su mesa de trabajo o caminando por la calle. Nada de perfectas instagrammers con publicaciones programadas o medidas por un equipo de profesionales de la comunicación. Quien siga a Lola Vendetta reconocerá por la calle a Raquel; y la misma línea siguen Ana Belén Rivero o Lula Gómez, esta última creadora de lo que para nosotras es el hit feminista de 2017, Eres una caca (en la categoría stop motion y todas las demás. ¡La amamos!).

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La ilustradora Flavita Banana inauguró con esta viñeta el #bustodelascuriosidades, al que se unieron varias ilustradoras, poniendo sobre el papel algunos de sus aspectos destacados para desestigmatizar lo que llaman ‘defectillos’. Si yo tuviese que hacer uno, se parecería mucho a los dibujos-palo de cuando tenía 4 años y sería bastante evidente la razón por la que me expreso a través de palabras. Por eso, para terminar, cojo prestada esta viñeta mítica de Lola. ¡Lo conseguiremos!

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